3/10/2012

"Ya tendrás tu arte"



*Gracias a Elena por el título
 
Hay una época, momento o circunstancia que los hace aparecer. Es como si una fuerza magnética los obliga a pensar en mi, en todas y cada una de mis personas. Pensar en cada versión que soy. Aparecen todos a la vez, se ponen de acuerdo, me lo hacen a propósito. Me recuerdan lo que pudo ser y no fue, lo que fue y no hizo, y lo que hicimos que no fue. Me colman de culpa, de irresistencia, de duda. Quizás me distraen más de lo que ya estoy, para que yo vuelva a enfocarme. Me vuelven loca, me ponen nostálgica, e irreverente. Me marean con cada palabra que me escriben. Me colocan frente a una pared de sentimientos y pensamientos que no son los que deberían de ser. Tú, con tu desquiciada atracción. Tú con tu dulzura en la distancia. Tú con tu perfección a mi gusto. Tú con tu habla calmada.

Tengo desde octubre que no paso por aquí -semioficialmente- Mi trabajo se ha encargado de volverme paranoica, secarme la pasión y llenarme de frustraciones. Por instantes quisiera alargar mi vida de 'recién graduada' y seguir estudiando, viviendo en la penumbra del freelance. Pero cuando estás trabajando, de 8 a 5, te repites como un mantra yógico que 'esto no es para siempre' y así como eso no lo es, tampoco lo soy yo. Ni tu. 

Me falta mucho por hacer. Quizás estos dos años que planeo sufrirmelas en mi trabajo, sean más de un trabajo de mi con el mundo, que del mundo conmigo. He empezado a recordar terribles escenarios. Vienen a mi mente como eventualidades asociadas a sentimientos. Soy persona de hábitos, rutinas y libertades que mantener, y mientras el tiempo pase y me rehúse a lograr disciplinarme solo queda repetirme: -paciencia- (también como un mantra) que esto no es para siempre

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