12/06/2012

Sorpréndeme


Tenía tiempo sin que alguien me sorprendiera. La verdad, jamás habías logrado ese efecto en mi y bastante que me impactas. Creo que te di 3 veces las gracias, quizás 4. Gracias por haberme sorprendido. Gracias por haberme llamado. Tu voz por el teléfono suena más reconfortante que en cualquier otro medio. Te acerca. Te hace más real que lejano. Me recuerda cuando la cola se acababa y no podía escrbirte. Te llamaba. Y hasta te llamaba en cola también. Hablábamos pajuateces, pero oía tu voz. Eso contaba. Contaba para mi. Y fue justamente un seis cuando por un impulso pensado, te dejé pensando o te dejé sin pensar. Sintiéndome culpable en un mínimo, pues el máximo lo había obtenido de ti. De tu regreso. De tu feedback. De tu ingenuidad. Con esa sencilleza que perfora las capas de impaciencia, haces que me de cuenta de lo cándido que es vivir a tu manera. Que tu abrazo acompañado de las luces de Caracas no sea sustituído jamás en mi memoria. No quiero que mi ego se interponga aquí, pero no quiero disculparme. Me rehúso a obviar lo dicho. Duele hablarte sin saber tu regreso. Sin saber cuándo te volveré a ver. Creo que entiendo más el sentimiento cuando hay distancia por medio y es más difícil dejarlo al azar ...y aún así. Aún así terminaste inspirándome.  

2 comments:

  1. Y yo tenía tiempo sin escuchar /leer la palabra pajuateces. JAJAJAJAJA ¡Un saludo!

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