(Megan Fox perreando con Shia LaBeouf sin soltar su iPhone)
La lluvia es mi emisaria, pero no es de matar. No trae malos mensajes, ni tristes, trae el contrario. Es la manera que cada gota hace que mis sentimientos vuelvan a funcionar. Que nunca se te olvide cómo es sentir. Justamente ayer Batita me decía que extrañaba que escribiera. Yo también lo extraño, pero más que escribir, extraño tener algo que contar. Quizás otros digan que siempre lo tengo, pero no se trata de tenerlo o no, es un estándar personal que cada vez exige más. La enfermedad del siglo XXI; sentir que you are never enough. Entonces, ahora lo intentaré. Juzgarán ustedes si soy la misma de mis entradas anteriores pero lo haré.
Horacio siempre criticaba el hecho que yo prefería mantener relaciones (de todo tipo) a distancia, en lo alejado y vulgar del correo, Facebook, Twitter y el popular pin de Blackberry. Una muestra de miedo, quizás cobardía. Pero ¿qué pasa con el otro lado? ¿Con aquel que a lo lejos juega también a sentirse bien por un mensaje digital? ¿Con aquel que difiere del pensamiento colectivo de su entorno? Es un poco de masoquismo, pero es más sano que otras cosas. Se requiere talento para ser igual que el texto de nuestros pensamientos, para ser congruente entre lo que escribimos y somos. Cuenta también para la interacción a larga distancia.
No podemos editarnos, eso es trabajo de los demás. El más peligroso de todos, es aquel que confía en el editor, se pierde de mucho y cree todo menos lo importante. Hay que quitarle crédito al editor y comenzar a creer en la gente, pero muy poco a poco. Así que creo en esto. Esto que me hace sonreir, que me deja despierta hasta las 2 de la mañana. Esto que me hace competir contigo, esto que me sorprende cada vez que me hablas. Esto que me sorprendió entre silencios tímidos y picadas de ojo. Esto que te hace mantener la cordura y el balance. Esto que ha ido mejor que muchas otras cosas. Esto que para el resto es locura e insignificacia, esto me da más esperanzas que aquellas conversaciones interminables que no eran del todo sinceras pero si auténticas.
El ser humano inventó el lenguaje para demostrar que existía. Sin interacción no existimos, sin lenguaje no existimos. Cada idioma que hablamos, cada persona que somos y cada persona que soy quiere estar con cada persona que eres. Resumiría mis palabras para demostrarte quién soy pero prefiero extenderme y no callarme junto a ti.

