Seguimos escondiendo nuestros deseos, al menos yo lo hago.
Es algo que siento, que si lo cuento -lo pierdo.
No es lo mismo perseguir las cosas en nuestra soledad, y morir sin que se escuche
a alcanzar lo que nadie espera en nuestros delirios de grandeza.
Entre fama y fotografías, se esconde un deseo;
Que se mezcla entre la codicia, el dolor y la culpa.
Que emana de las banalidades, de la superstición.
Y que luego de ver como llega poco a poco a cumplirse,
pensamos en nuestro delirio, en el engaño que quizás nuestra mente nos esté tendiendo
porque esta tenga otro deseo.
porque esta tenga otro deseo.